Centenario de AMAUTA
AMAUTA EN EL ECUADOR
Recepción de la revista de Mariátegui[1]
La influencia de
José Carlos Mariátegui, el gran pensador marxista latinoamericano, es de suma
importancia para el desarrollo político e ideológico del pensamiento socialista
ecuatoriano, pues su obra revolucionaria coincide, cabalmente, con los primeros
años de nuestros partidos de izquierda.
La influencia
ideológica y política que ejerce Mariátegui en el Ecuador nos llega
primeramente por medio de su gran revista Amauta, aparecida en
septiembre de 1926, es decir, pocos meses después de la fundación del Partido Socialista
Ecuatoriano. Así, puede ayudar al desarrollo ideológico de sus militantes,
entre los cuales, como sabemos, existen debilidades en materia de doctrina por
su composición heterogénea. Tiene razón Benjamín Carrión (1976) cuando dice:
“Mariátegui nos traía el ‘socialismo marxista’, el marxismo-leninismo que,
desprendido de la Primera Internacional, había sido impuesto en la Rusia de los
zares -luego Unión de República de Socialistas Soviéticas por Lenin y los
bolcheviques-”.[2] Y esta
afirmación, testimonio de admiración y reconocimiento, es muy valiosa por provenir
de uno de los intelectuales ecuatorianos que en aquellos años lejanos nutre su
espíritu en las páginas del gran pensador peruano, al que califica como precursor,
anticipador y suscitador.
¿Qué es Amauta?
No es una revista de
partido. No. Sus páginas están abiertas para los mejores escritores
progresistas de la época, muchos de los cuales llegarán a ser cifra cimera de
las letras americanas. Algunos nombres para ejemplo: Waldo Frank, Julio Antonio
Mella, Mariano Azuela, Luis Cardoza y Aragón, José Eustasio Rivera, Baldomero Sanín
Cano, Magda Portal, Luis Valcárcel, Luis Alberto Sánchez, Pablo Neruda, Vicente
Huidobro, Gabriela Mistral, César Vallejo, Manuel Ugarte, Ramos Pedrueza, González
Prada y José Ingenieros. Claro está, no faltan artículos y poemas de los
antiguos “colónidas”: José María Eguren, Enrique Bustamante y Ballivián y
Alberto Hidalgo.
De autores
ecuatorianos solo hemos encontrado dos trabajos: una carta del sociólogo doctor
Ángel Modesto Paredes y un artículo de Gerardo Gallegos titulado
“No existen
nacionalidades en nuestra América”. La Carta de Paredes está dirigida a Dora Mayer
de Zulen -N° 2 de Amauta-, donde sostiene que todas las razas son
capaces de desarrollar aspectos de la cultura. También -N° 11 de Amauta-
Fernando Chávez León hace un estudio de su libro La conciencia social, enviado
sin duda a la Redacción.
En suma, una revista
de lujo en cuanto a la calidad de los redactores.
Pero es su contenido,
su papel educativo y de difusión política y doctrinaria que cumple lo que más
importa. Los temas que abarca son múltiples. De ellos destacaremos, en aras de
la brevedad, los que se refieren a los siguientes asuntos:
Marxismo y Revolución rusa
Si bien es cierto
que ya para la época de Amauta se conocen varios pensadores marxistas,
inclusive algunos soviéticos, no cabe duda de que la revista de Mariátegui
contribuye en gran medida a la ampliación de esta difusión doctrinaria en
América, si se tiene en cuenta que llega a varios países del continente. Son importantes
los artículos de esta índole. Basta citar el de Lenin sobre el kantismo tomado
de su libro Materialismo y Empiriocriticismo, casi desconocido en ese
entonces. Y además de
esto, la Sociedad Editora
de Amauta organiza la Oficina del Libro, encargada de propagar las
publicaciones revolucionarias, especialmente las editadas por las editoriales
españolas Cenit y Europa-América, que tienen el mérito de haber vertido
al español una buena
cantidad de obras de los autores soviéticos, de Vladimir Ilich
sobre todo, tales,
por ejemplo: El imperialismo, última etapa del capitalismo, El extremismo,
enfermedad infantil del comunismo, La revolución proletaria y el
renegado Kautsky, que ya se consiguen en 1930. Es obvio que esta acción
constituye una enorme contribución para el conocimiento del marxismo.
Respecto a la gran
Revolución de Octubre, se dan a conocer muchos de sus logros en los diversos
campos. Hay trabajos dedicados al plan quinquenal, a la socialización de la
agricultura y la educación. Y, como es natural, no puede faltar la semblanza y
la exaltación de la obra de Lenin, el inmenso dirigente revolucionario. En el
N° 30 de Amauta, ya muerto Mariátegui, se publica su artículo sobre él, al
par que admirativo, lleno de comprensión para su obra tanto teórica como práctica.
Allí dice:
La vida de Lenin ha
sido la de un agitador. Lenin nació socialista. Nació revolucionario.
Proveniente de una familia burguesa, Lenin se entregó, sin embargo, desde su
juventud, al socialismo y a la revolución. Lenin es un antiguo leader, no solo
del socialismo ruso, sino del socialismo internacional.[3]
Al lado de esto,
como es fácil comprender, se emprende una vigorosa campaña en defensa de la
revolución, cercada y agredida por el capitalismo por todos los medios de que
dispone, incluso los más infames.
Lucha antimperialista
Víctima de
agresiones constantes, la lucha contra el imperialismo no es nueva en América.
Pero es el marxismo el que le da una consistencia científica. Y es cabalmente
desde esta perspectiva científica que Amauta denuncia al imperialismo
como el peor enemigo de los pueblos. Como el más rapaz explotador de nuestras
riquezas. Como el responsable de la mísera situación de dependencia de los
países americanos allende el río Bravo.
Junto al
esclarecimiento teórico, la viril protesta de las agresiones concretas. Ningún
zarpazo del águila norteamericana, ningún acto de bandidaje y de rapiña se pasa
por alto. Sobre todo, por constituir el atentado más infame e injustificado de
la época, emprende en una pujante campaña en favor de Nicaragua, hollada por
las botas yanquis. Allí se publica todo cuanto implica la defensa del hermano pueblo.
Allí está el mensaje que Sandino dirige a los trabajadores manuales e intelectuales
de América Latina llamando a la solidaridad contra los cobardes agresores. Está
la hermosa carta de Barbusse adhiriéndose a la causa del héroe, al que califica
con el honroso título de “General de Hombres Libres”. Está el manifiesto de
Manuel Ugarte, el gran antimperialista argentino, en salvaguardia de la independencia
nicaragüense. Todo esto y mucho más.
La campaña
emprendida rinde óptimos frutos. Ayuda inmensamente a extender la protesta en
todos los ámbitos de América.
El problema indígena
Especial atención
dedica Amauta al problema indígena, problema que como sabemos no atañe
solamente al Perú, sino a varias naciones latinoamericanas. De
Aquí la importancia de
su estudio.
Son varios los
ensayos de Mariátegui que se publican alrededor de este tema. Pero no
únicamente los de él, sino también los escritos de otros intelectuales que se
interesan por tal asunto, tales como Valcárcel y Castro Pozo, ahora ya clásicos
en esa línea temática.
Sobre el impacto que
estos estudios de Mariátegui causan en el Ecuador, hablaremos cuando nos
refiramos a su gran libro 7 ensayos de interpretación de la Realidad peruana,
donde se halla condensada su visión en relación al indio.
Otros problemas americanos
Todos los asuntos de
importancia y de mayor actualidad que tienen que ver con nuestro continente son
tratados en Amauta. Es amplísimo el panorama que se muestra y que se
estudia. Se da gran espacio a los temas de carácter educacional, especialmente
a los que se refieren a la educación del indio y al de la reforma universitaria
salida a la luz del día a raíz del estallido de Córdoba. Y también a los temas
políticos más palpitantes. Por ejemplo, avizorando ya el peligro de guerra que
se cierne sobre Bolivia y Paraguay, se denuncia la intromisión de las compañías
extranjeras, principales azuzadores del conflicto.
Tienen especial
interés los debates de naturaleza ideológica. Dos principalmente: sobre el
aprismo y sobre la revolución mexicana.
En el primero es de
capital valor la intervención de Julio Antonio Mella, donde pone de manifiesto
el carácter no marxista del partido fundado por Haya de la Torre. Con la
reciedumbre que acostumbra el revolucionario cubano, discute varias de las tesis
teóricas esgrimidas por el APRA y señala sus equivocaciones en la lucha
emprendida contra el imperialismo. Esto se halla en los últimos números de Amauta:
el 31 y el 32.
La segunda
discusión, alrededor de la revolución mexicana, tiene el mérito de esclarecer
que no se trata de una revolución socialista como algunos suponen, sin que esto
niegue su importancia y su índole progresista. Para nosotros ecuatorianos esto
tiene valor porque no son pocos los que sufren de este error, inclusive, entre los
primeros socialistas. Tal es el caso de Ricardo Paredes.
Literatura y crítica literaria
Mariátegui, gran
literato y amante de la literatura, no puede menos que conceder numerosas páginas
de su revista a ese campo. Con estricto criterio selectivo allí se da a conocer
la producción literaria progresista de la época, algunos de cuyos autores son
desconocidos o poco conocidos en nuestro medio, a quienes trata personalmente
durante su estadía en Europa, como es el caso de Romain Rolland y Barbusse.
Igual sucede con los autores americanos, conforme nos podemos dar cuenta por
los nombres que dejamos citados. Y, sobre todo, se da especial atención a la
obra artística nacida de la Revolución rusa. Nombres como los de Mayakovski,
Ehrenburg, Lunacharsky, Pilniak y varios otros, quizás por primera vez son presentados
en América.
Máximo Gorki, es ya conocido
desde años atrás. Crítico literario sutil y de asentado prestigio, también da
la debida importancia a esta especialidad. Se trata de una crítica nueva, donde
es el contenido y no la parte formal solamente lo que valora la literatura.
Todo lo que contribuye para el adelanto de la humanidad, todo lo que se opone a
la explotación y a la injusticia, todo lo que propende al desarrollo espiritual
del hombre es debidamente aquilatado, ayudando así a nuestros escritores a una
revisión de conceptos viejos para mirar el arte a través de una óptica más certera.
El gran poeta Jorge Carrera
Andrade, sin duda aprehendiendo las lecciones de Mariátegui, dice en la revista
Elan, dirigida por Jorge Fernández e Ignacio Lasso, que el pensador
peruano “es el crítico mayor de nuestra generación”.[4]
Después de ver el
contenido de Amauta, aunque sea en la forma sintética como queda hecha,
no se puede dudar de la importancia que tiene para nuestro desarrollo político,
como se dijo anteriormente.
Y Amauta
llega al Ecuador regularmente. Todavía, como reliquias, se encuentran algunos
ejemplares. Y es posible que alguien tenga la colección completa de su primera
edición. Tiene agentes encargados de su distribución a provincias en las
ciudades Quito y Guayaquil: el doctor Ángel Modesto Paredes en la primera y el
poeta Hugo Mayo -Miguel Augusto Egas Miranda- en la segunda. Sobre este último,
El escritor Rodolfo Pérez
Pimentel (1987) dice: “Entre 1923 y el 30 representó en Guayaquil a José Carlos
Mariátegui y su revista Amauta”. El año de 1923 es equivocado, pues Amauta,
como se dijo, sale en 1926. Quizás se trata de un error de imprenta.
Nela Martínez, destacada
escritora y revolucionaria, que inicia su carrera política por esos años, también
deja su importante testimonio sobre la difusión de Amauta y su
influencia en el Ecuador:
Aquí -en Cuenca-
encontré la primera huella del mundo americano, de la nueva manera de mirar al
hombre americano, me encontré con Mariátegui. En las librerías
de Cuenca se vendía Amauta,
una revista extraordinaria y los Siete Ensayos de la Realidad Peruana;
eso me hizo comprender ya desde el plano político e histórico esa relación mía,
así tan espontánea y natural con el indígena. Supe ver la otra dimensión del
indígena, el primer habitante de este mundo que ahora lo ha perdido.[5]
[1]
Tomado de Oswaldo Albornoz Peralta, “Mariátegui en el Ecuador”, publicado
en la Revista Ecuatoriana de Pensamiento Marxista No. 13, Quito, agosto
1989, pp. 43-53.
[2] Benjamín Carrión, José Carlos
Mariátegui, el precursor, el anticipador, el suscitador, México, 1976.
[3] Amauta.
Lima, abril-mayo 1930.
[4] Elan,
Nº. 4 y 5, Quito, marzo y abril de 1932.
[5] Suplemento
Cultural. El Comercio, Quito, agosto 21 de 1983.
