viernes, 25 de septiembre de 2026

AMAUTA en el ECUADOR

 

Centenario de AMAUTA




AMAUTA EN EL ECUADOR

Recepción de la revista de Mariátegui[1]

 Oswaldo Albornoz Peralta





 

La influencia de José Carlos Mariátegui, el gran pensador marxista latinoamericano, es de suma importancia para el desarrollo político e ideológico del pensamiento socialista ecuatoriano, pues su obra revolucionaria coincide, cabalmente, con los primeros años de nuestros partidos de izquierda.

La influencia ideológica y política que ejerce Mariátegui en el Ecuador nos llega primeramente por medio de su gran revista Amauta, aparecida en septiembre de 1926, es decir, pocos meses después de la fundación del Partido Socialista Ecuatoriano. Así, puede ayudar al desarrollo ideológico de sus militantes, entre los cuales, como sabemos, existen debilidades en materia de doctrina por su composición heterogénea. Tiene razón Benjamín Carrión (1976) cuando dice: “Mariátegui nos traía el ‘socialismo marxista’, el marxismo-leninismo que, desprendido de la Primera Internacional, había sido impuesto en la Rusia de los zares -luego Unión de República de Socialistas Soviéticas por Lenin y los bolcheviques-”.[2] Y esta afirmación, testimonio de admiración y reconocimiento, es muy valiosa por provenir de uno de los intelectuales ecuatorianos que en aquellos años lejanos nutre su espíritu en las páginas del gran pensador peruano, al que califica como precursor, anticipador y suscitador.

 

¿Qué es Amauta?

 

No es una revista de partido. No. Sus páginas están abiertas para los mejores escritores progresistas de la época, muchos de los cuales llegarán a ser cifra cimera de las letras americanas. Algunos nombres para ejemplo: Waldo Frank, Julio Antonio Mella, Mariano Azuela, Luis Cardoza y Aragón, José Eustasio Rivera, Baldomero Sanín Cano, Magda Portal, Luis Valcárcel, Luis Alberto Sánchez, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, César Vallejo, Manuel Ugarte, Ramos Pedrueza, González Prada y José Ingenieros. Claro está, no faltan artículos y poemas de los antiguos “colónidas”: José María Eguren, Enrique Bustamante y Ballivián y Alberto Hidalgo.

De autores ecuatorianos solo hemos encontrado dos trabajos: una carta del sociólogo doctor Ángel Modesto Paredes y un artículo de Gerardo Gallegos titulado

“No existen nacionalidades en nuestra América”. La Carta de Paredes está dirigida a Dora Mayer de Zulen -N° 2 de Amauta-, donde sostiene que todas las razas son capaces de desarrollar aspectos de la cultura. También -N° 11 de Amauta- Fernando Chávez León hace un estudio de su libro La conciencia social, enviado sin duda a la Redacción.

En suma, una revista de lujo en cuanto a la calidad de los redactores.

Pero es su contenido, su papel educativo y de difusión política y doctrinaria que cumple lo que más importa. Los temas que abarca son múltiples. De ellos destacaremos, en aras de la brevedad, los que se refieren a los siguientes asuntos:

 

Marxismo y Revolución rusa

 

Si bien es cierto que ya para la época de Amauta se conocen varios pensadores marxistas, inclusive algunos soviéticos, no cabe duda de que la revista de Mariátegui contribuye en gran medida a la ampliación de esta difusión doctrinaria en América, si se tiene en cuenta que llega a varios países del continente. Son importantes los artículos de esta índole. Basta citar el de Lenin sobre el kantismo tomado de su libro Materialismo y Empiriocriticismo, casi desconocido en ese entonces. Y además de

esto, la Sociedad Editora de Amauta organiza la Oficina del Libro, encargada de propagar las publicaciones revolucionarias, especialmente las editadas por las editoriales españolas Cenit y Europa-América, que tienen el mérito de haber vertido

al español una buena cantidad de obras de los autores soviéticos, de Vladimir Ilich

sobre todo, tales, por ejemplo: El imperialismo, última etapa del capitalismo, El extremismo, enfermedad infantil del comunismo, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, que ya se consiguen en 1930. Es obvio que esta acción constituye una enorme contribución para el conocimiento del marxismo.

Respecto a la gran Revolución de Octubre, se dan a conocer muchos de sus logros en los diversos campos. Hay trabajos dedicados al plan quinquenal, a la socialización de la agricultura y la educación. Y, como es natural, no puede faltar la semblanza y la exaltación de la obra de Lenin, el inmenso dirigente revolucionario. En el N° 30 de Amauta, ya muerto Mariátegui, se publica su artículo sobre él, al par que admirativo, lleno de comprensión para su obra tanto teórica como práctica. Allí dice:

 

La vida de Lenin ha sido la de un agitador. Lenin nació socialista. Nació revolucionario. Proveniente de una familia burguesa, Lenin se entregó, sin embargo, desde su juventud, al socialismo y a la revolución. Lenin es un antiguo leader, no solo del socialismo ruso, sino del socialismo internacional.[3]

 

Al lado de esto, como es fácil comprender, se emprende una vigorosa campaña en defensa de la revolución, cercada y agredida por el capitalismo por todos los medios de que dispone, incluso los más infames.

 

Lucha antimperialista

 

Víctima de agresiones constantes, la lucha contra el imperialismo no es nueva en América. Pero es el marxismo el que le da una consistencia científica. Y es cabalmente desde esta perspectiva científica que Amauta denuncia al imperialismo como el peor enemigo de los pueblos. Como el más rapaz explotador de nuestras riquezas. Como el responsable de la mísera situación de dependencia de los países americanos allende el río Bravo.

Junto al esclarecimiento teórico, la viril protesta de las agresiones concretas. Ningún zarpazo del águila norteamericana, ningún acto de bandidaje y de rapiña se pasa por alto. Sobre todo, por constituir el atentado más infame e injustificado de la época, emprende en una pujante campaña en favor de Nicaragua, hollada por las botas yanquis. Allí se publica todo cuanto implica la defensa del hermano pueblo. Allí está el mensaje que Sandino dirige a los trabajadores manuales e intelectuales de América Latina llamando a la solidaridad contra los cobardes agresores. Está la hermosa carta de Barbusse adhiriéndose a la causa del héroe, al que califica con el honroso título de “General de Hombres Libres”. Está el manifiesto de Manuel Ugarte, el gran antimperialista argentino, en salvaguardia de la independencia nicaragüense. Todo esto y mucho más.

La campaña emprendida rinde óptimos frutos. Ayuda inmensamente a extender la protesta en todos los ámbitos de América.

 

El problema indígena

 

Especial atención dedica Amauta al problema indígena, problema que como sabemos no atañe solamente al Perú, sino a varias naciones latinoamericanas. De

Aquí la importancia de su estudio.

Son varios los ensayos de Mariátegui que se publican alrededor de este tema. Pero no únicamente los de él, sino también los escritos de otros intelectuales que se interesan por tal asunto, tales como Valcárcel y Castro Pozo, ahora ya clásicos en esa línea temática.

Sobre el impacto que estos estudios de Mariátegui causan en el Ecuador, hablaremos cuando nos refiramos a su gran libro 7 ensayos de interpretación de la Realidad peruana, donde se halla condensada su visión en relación al indio.

 

Otros problemas americanos

 

Todos los asuntos de importancia y de mayor actualidad que tienen que ver con nuestro continente son tratados en Amauta. Es amplísimo el panorama que se muestra y que se estudia. Se da gran espacio a los temas de carácter educacional, especialmente a los que se refieren a la educación del indio y al de la reforma universitaria salida a la luz del día a raíz del estallido de Córdoba. Y también a los temas políticos más palpitantes. Por ejemplo, avizorando ya el peligro de guerra que se cierne sobre Bolivia y Paraguay, se denuncia la intromisión de las compañías extranjeras, principales azuzadores del conflicto.

Tienen especial interés los debates de naturaleza ideológica. Dos principalmente: sobre el aprismo y sobre la revolución mexicana.

En el primero es de capital valor la intervención de Julio Antonio Mella, donde pone de manifiesto el carácter no marxista del partido fundado por Haya de la Torre. Con la reciedumbre que acostumbra el revolucionario cubano, discute varias de las tesis teóricas esgrimidas por el APRA y señala sus equivocaciones en la lucha emprendida contra el imperialismo. Esto se halla en los últimos números de Amauta: el 31 y el 32.

La segunda discusión, alrededor de la revolución mexicana, tiene el mérito de esclarecer que no se trata de una revolución socialista como algunos suponen, sin que esto niegue su importancia y su índole progresista. Para nosotros ecuatorianos esto tiene valor porque no son pocos los que sufren de este error, inclusive, entre los primeros socialistas. Tal es el caso de Ricardo Paredes.

 

Literatura y crítica literaria

 

Mariátegui, gran literato y amante de la literatura, no puede menos que conceder numerosas páginas de su revista a ese campo. Con estricto criterio selectivo allí se da a conocer la producción literaria progresista de la época, algunos de cuyos autores son desconocidos o poco conocidos en nuestro medio, a quienes trata personalmente durante su estadía en Europa, como es el caso de Romain Rolland y Barbusse. Igual sucede con los autores americanos, conforme nos podemos dar cuenta por los nombres que dejamos citados. Y, sobre todo, se da especial atención a la obra artística nacida de la Revolución rusa. Nombres como los de Mayakovski, Ehrenburg, Lunacharsky, Pilniak y varios otros, quizás por primera vez son presentados en América.

Máximo Gorki, es ya conocido desde años atrás. Crítico literario sutil y de asentado prestigio, también da la debida importancia a esta especialidad. Se trata de una crítica nueva, donde es el contenido y no la parte formal solamente lo que valora la literatura. Todo lo que contribuye para el adelanto de la humanidad, todo lo que se opone a la explotación y a la injusticia, todo lo que propende al desarrollo espiritual del hombre es debidamente aquilatado, ayudando así a nuestros escritores a una revisión de conceptos viejos para mirar el arte a través de una óptica más certera.

El gran poeta Jorge Carrera Andrade, sin duda aprehendiendo las lecciones de Mariátegui, dice en la revista Elan, dirigida por Jorge Fernández e Ignacio Lasso, que el pensador peruano “es el crítico mayor de nuestra generación”.[4]

Después de ver el contenido de Amauta, aunque sea en la forma sintética como queda hecha, no se puede dudar de la importancia que tiene para nuestro desarrollo político, como se dijo anteriormente.

Y Amauta llega al Ecuador regularmente. Todavía, como reliquias, se encuentran algunos ejemplares. Y es posible que alguien tenga la colección completa de su primera edición. Tiene agentes encargados de su distribución a provincias en las ciudades Quito y Guayaquil: el doctor Ángel Modesto Paredes en la primera y el poeta Hugo Mayo -Miguel Augusto Egas Miranda- en la segunda. Sobre este último,

El escritor Rodolfo Pérez Pimentel (1987) dice: “Entre 1923 y el 30 representó en Guayaquil a José Carlos Mariátegui y su revista Amauta”. El año de 1923 es equivocado, pues Amauta, como se dijo, sale en 1926. Quizás se trata de un error de imprenta.

Nela Martínez, destacada escritora y revolucionaria, que inicia su carrera política por esos años, también deja su importante testimonio sobre la difusión de Amauta y su influencia en el Ecuador:

 

Aquí -en Cuenca- encontré la primera huella del mundo americano, de la nueva manera de mirar al hombre americano, me encontré con Mariátegui. En las librerías

de Cuenca se vendía Amauta, una revista extraordinaria y los Siete Ensayos de la Realidad Peruana; eso me hizo comprender ya desde el plano político e histórico esa relación mía, así tan espontánea y natural con el indígena. Supe ver la otra dimensión del indígena, el primer habitante de este mundo que ahora lo ha perdido.[5]



[1]  Tomado de Oswaldo Albornoz Peralta, “Mariátegui en el Ecuador”, publicado en la Revista Ecuatoriana de Pensamiento Marxista No. 13, Quito, agosto 1989, pp. 43-53.

[2] Benjamín Carrión, José Carlos Mariátegui, el precursor, el anticipador, el suscitador, México, 1976.

[3] Amauta. Lima, abril-mayo 1930.

[4] Elan, Nº. 4 y 5, Quito, marzo y abril de 1932.

[5] Suplemento Cultural. El Comercio, Quito, agosto 21 de 1983.


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